El Instituto Radical de Políticas Públicas trabaja para que la Unión Cívica Radical ofrezca en 2011 una alternativa política nacional que nuestra Argentina requiere para aprovechar la oportunidad del desarrollo nacional, del mejoramiento del nivel de vida de nuestro pueblo, de la profundización de la democracia. Una política de progreso económico sostenido, capaz de saldar la deuda social pendiente, una política para el presente y para el futuro, planificada, implementada, controlada y mejorada en una democracia eficaz, equilibrada y consensual.
Esta política nacional de desarrollo equitativo en democracia tiene como premisa la pieza fundamental hoy ausente en la errática y caprichosa dirección del actual gobierno: una estrategia global de inserción de la Argentina en el mundo.
Insertarse en el mundo implica dar respuestas nacionales a problemas mundiales, y que tales respuestas nacionales no pueden ser impulsivas, oportunistas y cambiantes, sino meditadas, consistentes y previsibles – como las de todas las naciones que pueden preciarse de ser respetadas en la comunidad internacional.
El mundo enfrenta hoy al menos tres problemas globales a los cuales la Argentina debe dar respuesta para que su estrategia de desarrollo nacional sea efectiva: el mantenimiento de la paz mundial, el deterioro del medio ambiente, y la incorporación de nuevos mercados masivos de consumidores al comercio internacional. Y para nosotros las respuestas tienen que ser claras y precisas.
Estamos a favor de la paz, creemos que ella debe ser mantenida a través de las instituciones de cooperación multilateral creadas a tal efecto, y condenamos toda acción unilateral de un país o grupo de países contra la soberana autodeterminación de otros en tanto ésta no se encuentre en conflicto con el derecho internacional y la armonía entre los pueblos.
Estamos a favor del control de la contaminación ambiental y de la corrección de sus consecuencias allí donde ya existe, creemos que estas tareas sólo pueden desempeñarse con éxito en el marco de la cooperación entre naciones, y que es la diplomacia – y nunca la acción directa – el medio adecuado para lograrla.
Estamos convencidos de que la Argentina debe aprovechar las oportunidades que la incorporación de mercados masivos de consumidores, con nuevas demandas y recursos, abre para la expansión de las exportaciones y la diversificación de la producción nacional.
Los mercados, las inversiones y las tecnologías -en complemento con las nuestras propias- que requiere nuestro desarrollo nacional, serán fruto y producto de una buena inserción internacional, de la que forma parte esencial una integración honesta y generosa con nuestros socios regionales.
Pero, no podríamos aprovechar en plenitud esa oportunidad si no construimos al mismo tiempo un Estado sólido, capaz de potenciar fuentes y motores autónomos de desarrollo.
Tampoco lo lograríamos si no perfeccionamos nuestra democracia, haciéndola equilibrada, consensual y eficaz, y poniendo el pluralismo de los partidos al servicio del debate, la reflexión y la acción constructiva.
Y la suerte nos sería también esquiva si no aseguramos que nuestra sociedad funcione en plenitud, extendiendo lazos de solidaridad en todas las direcciones hasta garantizar que hasta el más desvalido de nuestros compatriotas sea rescatado de la intemperie y puesto a resguardo, dotándolo de oportunidades y confianza para proyectar y realizar su proyecto de vida.
Las antes enumeradas son las tres más grandes tareas nacionales que, hoy descuidadas, proponemos encarar y concretar en los dos próximos períodos presidenciales.
Esas tres tareas deben realizarse en forma simultánea, enérgica, participativa y articulada. Si así lo hiciéramos, una transformación progresista de la Argentina nos permitirá celebrar con renovado optimismo el bicentenario de la independencia nacional. Definamos brevemente cada una de ellas:
La gran tarea de la reconstrucción institucional: labrar una democracia basada en instituciones republicanas equilibradas, donde las políticas públicas de largo alcance sean el fruto de la deliberación pública y del consenso entre las diversas posiciones, donde el Estado se encuentre administrado por funcionarios profesionales, políticamente independientes y capacitados para implementar con eficiencia las decisiones, donde las provincias que constituyen la nación federal tengan los recursos humanos, institucionales y financieros para llevar adelante sus propios programas, con un Estado nacional que actúe de compensador e igualador de las diferencias para garantizar un nivel de vida equivalente a todos los habitantes.
La gran tarea del desarrollo económico sustentable: transformar al Estado en una entidad capacitada para poner en marcha, ayudar y asociar para mutuo provecho a las energías emprendedoras y trabajadoras de la nación, en un marco macroeconómico previsible que premie adecuadamente el esfuerzo de los trabajadores de todas las clases sociales. Combinar el esfuerzo de productores agropecuarios, industriales y de servicios, apoyándolos a todos con las herramientas de política que les son necesarias para adoptar tecnologías innovadoras, invertir con racionalidad, proveer trabajo formalizado, ocupar todo el territorio y dotar a la Argentina de la competitividad que la reposicione internacionalmente. El objetivo del desarrollo sustentable expone, en las actuales circunstancias, una enorme confrontación política y requiere de una necesaria revisión de las formas de gestión pública. Resulta indispensable generar incentivos económicos suficientes para que la opción ambiental deje de ser una expresión de deseos. Ello requiere de solidez técnica, institucional y financiera. Ambos conceptos -desarrollo sustentable y política ambiental- son prioritarios para desarticular la trampa del conflicto ambiente vs. empleo. Y avanzar hacia un empleo de calidad, con trabajo productivo pero que a su vez sea equitativo y digno, demanda un ataque frontal a la informalidad. Empleo vs. Informalidad es un dilema real pero falso. Minimizar la informalidad, requiere –nuevamente- de mejores formas de gestión pública.
La gran tarea de la cohesión social: pagar la deuda con los que no pueden hoy darse a sí mismos y a sus familias una vida digna, regenerando la integración social y posibilitando una mejor distribución de los frutos del crecimiento tanto en el presente como hacia el futuro. Con educación, salud pública y seguridad social para todos, nuestro país podrá recuperar la confianza en sus jóvenes, restableciendo la esperanza de esos mismos jóvenes en la libertad, la paz y el futuro que su país les da, para erradicar el miedo y posibilitar a todos una vida familiar y comunitaria fructífera y creativa. El pleno funcionamiento de las más diversas instituciones sociales y públicas en el ámbito educativo, cultural, sanitario, espiritual, artístico, deportivo y político permitirá abrir las barreras que todavía segregan a tantos argentinos de distintas posiciones. Hacerlo será fundamental para su reencuentro pero también para recrear condiciones de diálogo, unión y convivencia que otrora tuvimos y que fueron erosionándose hasta casi desaparecer en los últimos años.
Inserción internacional activa, cohesión social, desarrollo económico sustentable y reconstrucción institucional son diversos aspectos cruciales de la problemática de atraso, desánimo y conflicto que tiene atrapada a la Argentina de nuestra época.
Sin una inserción internacional activa no sería posible avanzar en los otros campos; sin un Estado fuerte y respetado no se generarían las reglas de juego indispensables para promover inversiones de riesgo; sin una autoridad pública restablecida y ejemplar ni una producción dinámica, diversificada y regionalmente distribuida no es imaginable que crezcan las oportunidades laborales para los jóvenes y las familias que ellos constituyan.
Abordarlos juntos, con determinación y coraje, será el eje para un esfuerzo nacional en la próxima década. El programa que la Unión Cívica Radical está elaborando con la colaboración intelectual de miles de argentinos se propone esclarecerlos, diseñar las respuestas adecuadas y trazar una estrategia general para llegar al gobierno y resolverlos a partir del ejercicio democrático del poder constitucional.
- Analizar y definir propuestas de políticas públicas necesarias para que la Argentina sea una república democrática moderna, desarrollada, igualitaria, federal e integrada, de acuerdo a los postulados de la Convención Nacional de la UCR.
Trabajo Técnico:
- Elaborar estudios, planes, programas y proyectos destinados a convertirse en medidas legislativas o administrativas del Estado Nacional o de alguna provincia o región
- Conformar comisiones, grupos y equipos técnicos;
- Promover debates, congresos, seminarios, talleres y reuniones con universidades, facultades, organizaciones intermedias y asociaciones civiles.














